domingo, 26 de diciembre de 2010

CARPE DIEM 13

Capitulo 47


Cuando olía buenos machos, en el bar, o en la calle, Fernadina, se subía las faldas lo suficiente para mostrar su pantorrillas, o se desabrochaba un botón de la camisa, mostrando el escote insinuante…la líbido lunar, era una cruz que no llevaba bien; sobre todo, cuando no podía comerse nada.
Decididamente, la madurez, la llevaba por mal camino..
Su poderoso instinto, fue su perdición…
No dejaba escapar la menor oportunidad.
La experiencia adquirida, con el paso de los años, la convirtió en una sagaz y atrevida mujer.
Sabía cómo manejarse en cualquiera de las situaciones , por extrañas e inesperadas que fueran.
Cuando era necesario, callaba y miraba de soslayo; en otras ocasiones, era abierta, empática y mostraba la más bella de sus sonrisas.
Sabía que eso, encadilaba a hombres y mujeres.
Sin embargo, pesar de sus estrategias, muchas veces , no conseguía su objetivo.
Lejos de frustrarse, dejaba pasar los días ,acumulando sabiduría; y a base de versos, sacaba conclusiones; para no volver a fracasar.





Capitulo 48

Múltiples lunas nocturnas, transcurrían por su mirada, inspirándole poemas, palabras que luego escribía…
Así pasaban los días, a veces llenos, rebosantes de amor; otros , estaba sola, porque no tenía más remedio, o porque le apetecía.
Esos solitarios momentos, eran especiales; y cuando más escribía, y más creativa se sentía.
Y escribió:
Somos gatos al sol de nuestra pesadumbre; a pesar de todo, mansos…
Asomamos nuestra triste imagen, al calor ajeno, por ver si nos miran.
Sonreímos a escondidas, acariciando deseos, imaginando besos;
Escribiendo versos en la vaporosa ventana del olvido…
Mantengo la distancia huyendo de mi piel, para que el viento se lleve la tristeza.
Entonces , sopla con orgullo y esmero, oyendo mis deseos.
Yo me voy muy lejos.
¡¡Redonda está mi alma, con el ritmo del piano , voltea y me rodea bailando sin piedad, suspirando deseos..¡¡¡

miércoles, 8 de diciembre de 2010

CARPE DIEM 12

Capítulo 45

Fernandina no era abundante en prudencia, todo lo contrario, se lanzaba presurosa sobre cualquier cosa que se moviera.
Aquella noche resultaba especialmente atractiva y sugerente para ella. Una magnífica luna llena, rebotaba en el cristal de la ventana, llamándola al pecado y la lascivia.
Así era ella, le encantaba caer en la tentación, en la provocación. Llamaron a su casa, dos amigas del barrio, Susana, y Tere, eran lesbianas , de unos 40 años. Se fueron a cenar las tres a un restaurante turco, que conocían, en el barrio de Grácia. Se pusieron hasta el culo de comer y beber. Salieron a tomar unas copas, en un bareto de la calle Verdi.
Por suerte, hacían un partido de futbol, de esos que concentra a las multitudes, creo que el Barça- Madrid. Y el lugar estaba prácticamente vacío. Les ofrecieron fumar en pipas de agua….y bebieron unos wiskys de malta, super¡¡
Total, se pusieron como motos,,,y bailaron un rato, a ritmo de salsa¡¡¡
Empezaron a manosearse y meterse mano, luego se besaron…el camarero, y la camarera, que estaban aburridos, en vez de darles bronca, se apuntaron a la fiesta, cosa que a ellas , lejos de sentirse molestas, les encantó, así que empezaron a desnudarse, a meterse mano descaradamente y a morrease.
Bajaron la persiana del bar, gracias al futbol, montaron una orgía de campeonato. Hasta bien entrada la madrugada estuvieron disfrutando de lo lindo.
La luna, lo observaba todo desde la ventana, se moría de envidia.
Eso del deporte televisado, da para mucho, sobre todo para el quinteto lascivo del bareto de Gracia.







Capítulo 46

No tendría piedad, ni misericordia. El tiempo se desgranaba , como los grillos de una naranja ácida; así le gustaban a ella.
Nadie se merecía su perdón. El alma desgarrada, retumbaba, igual que los tambores de guerra masai, después de la erupción del volcán.
Su memoria iba desmenuzando los golpes, insultos, agravios que tuvo que soportar…
Los silencios, las bocas cerradas, durante años y años.
El recuerdo de su madre; soportando lo indecible, la armó de un valor y un coraje desconocidos.
Los días y días, de rabia contenida, iluminaron su imaginación, forjando una actitud y personalidad, rebelde, asesina, peligrosa y sin escrúpulos.
Alguien iba a pagar todas las injurias y ofensas.
Probablemente ella misma.
Hasta que se perdonó.
Si embargo, no pudo evitar el poderoso impulso que la llevaba siempre hacia adelante.
Hacía las cosas más inverosímiles, sin importarle un comino, las consecuencias, a quien se llevara por delante. Su imprudencia e impaciencia eran rasgos de su carácter; que le jugarían no pocas malas pasadas, también, porque no decirlo, a veces, sus mejores vivencias.
Cuando iba a la playa, se llenaba los bolsillos de conchas y piedras de diferentes tamaños y colores.
Al llegar a casa, los lavaba, los secaba y les hacía un poema; después los guardaba en unas cajitas de madera o en frascos de cristal, y los colocaba en las estanterías del mueble del comedor. Le hacían compañia , recordándole el mar, su amado y poético mar.

sábado, 6 de noviembre de 2010

CARPE DIEM 11

Capítulo 44

Sólo falta que la luna,
se me ponga en plan gatuna.
Y que le dé unos azotes,
con cariño.
Un monigote de feria,
en el espejo me veo,
y casi no me lo creo…
Así escribía Fernandina, afectada como estaba, por la luna llena, que asomaba en su balcón. Regalándole sus bellos y tristes rayos.
Le despertaba el instinto, medio felino, medio asesino.
Menos mal que la poesía calma a las fieras.
Le encantaba desnudarse por dentro y por fuera. Era una de sus actividades preferidas.
El sábado, un amigo íntimo, Asur de el Cairo, que trabajaba de funcionario en la embajada de su país, la invitó a una comida de cumpleaños.
La sorpresa fue, que sólo habían hombres ; cuatro, para ser exactos. Cesar, escritor y músico, Miguel, fotógrafo, y Robert, diseñador y bisexual. Todos más jóvenes que ella¡¡¡
Lejos de sentirse cohibida, pensó en las mil y una maneras de darles caña.
¡Qué oscuras razones había en Asur, para invitarla a ella …?
¿Tendría ella suficiente energía y aguante?
Quería probarlos a todos, una orgía sexual….y que se enrollasen entre ellos.
Le apetecía mucho. Llevaban todos mucho tiempo de hambre.
Es cierto que su imaginación es poderosa, al igual que su experiencia.
Quizás era exagerado, montárselo con cuatro.
Así que el más cohibido, fue desfilando por la puerta de salida, como si fuera un resorte mágico.
Los tres más atrevidos, empezaron a desnudarla, despacito, mientras la acariciaban y besaban, el cuello, los pechos, la boca…
¡La pusieron a cien¡
Cuando notaron que estaba húmeda , a punto, la penetraron, uno, otro, otro, así sucesivamente, con suavidad¡
Desde la ventana, la luna llena observaba …
Se portaron como verdaderos machos, con algunos escarceos homosexuales, que la excitaron más si cabe..
Llegó al orgasmo unas cuantas veces. Ellos también.
Transcurrieron infinitas las horas de la tarde. Era noche cerrada, cuando exhaustos se sentaron de nuevo en la mesa; apurando los restos del pastel de frutas del bosque, y los últimos tragos de rón , que olvidaron en las copas.
Se despidieron efusivamente.
Fernandina, al llegar a casa, se puso a escribir.





Capítulo 45

Buscaba la palabra perdida, en medio de soledades y silencio.
Una nube confusa y gris ocultaba el sol.
No cejaba en su empeño, la encontraría…era cuestión de tiempo.
Los días pasaban, sin pena ni gloria. Vivía al minuto, consumiendo las horas, en placer, escritura, lectura y curro.
Las noches en vela, eran útiles para el verso.
Mezclaba labios , bocas, lengua…salivaba sensaciones; recuerdos que plasmaba en el cuaderno.
Anotaba cada gota de sentimiento, cada suspiro. Sobre todo las miradas y la sonrisa…como una fotografía guardada en el cajón de la mesita de noche.
Ahí, donde todos los sueños, solo son estrellas; gracias al sumo cuidado de Fernandina, aún guardaban su fulgor, su luz…
Los amigos flipaban…¿Cómo podía guardar tantas cosas en una cajita tan pequeña?
Sólo la magia tenía la respuesta…
Ella no estaba dispuesta a desvelar el secreto.
¡Ni mucho menos…¡







Capítulo 46
FERNANDINA Y LOS FANTASMAS.

La soledad le acompañaba.
Era sábado por la mañana, bajo la ducha, oyó ruidos de golpes en la pared…
Tras la cortina, aparecieron los fantasmas de la infancia, que la acompañaban y la llenaban de morbo.
No eran demonios, no, eran hombre barbudos y con greñas, que la cogían y la violaban.
Al principio, se resistía, luego, se dejaba llevar, abandonándose a su suerte…
¿Buena o mala?...según se mire.
Al fin, el sueño se desvanece; solo es el vecino del sexto, amante del bricolaje. Como no le pega un clavo a su mujer, agujerea la pared; por cierto, parece un queso de gruyere…
Fernandina, olvidó los fantasmas, y llamó a Bruno, un vecino brasileño, bien dotado , y que vive solo.
La sacó de penas y miedos…¡¡¡¡

sábado, 16 de octubre de 2010

CARPE DIEM 10

Capitulo 42

Tenía el presentimiento , que esa noche iba a ser fuerte. Iría al bar donde Leónidas es asiduo y, con escusa o sin ella, lo vería.
Trabajaba en el negocio de las flores, siempre funciona.La gente muere, se casa, nace, celebra cumpleaños y, también ama.
Cuando llega el día de Sant Jordi, los enamorados, regalan flores. Y los que no lo están, también.
Hay de todo tipo, rosas, claveles, crisantemos, gladiolos, estirlicias, azucenas, violetas, orquídeas…etc. un sinfín.
La tienda es una cueva de olores. Tiene toda clase de plantas exóticas, semillas, macetas, abono y tierra.
Sólo falta que se llene de pájaros trinando, y ya tenemos una selva en medio de la ciudad.
Estaba ubicada en el barrio del Eixample de Barcelona; exactamente en la calle Balmes esquina Provenza. Al lado de un hospital privado, con lo que tenía garantizada la venta, en todos los nacimientos, y defunciones…o casi.
Le hacía poemas a las plantas; en las tarjetas que ponía en los ramos o centros de mesa, también en las coronas… en eso era una experta. La gente lo sabía, y acudían desesperados , solicitando bellas palabras, que ella regalaba. En esos momentos tan especiales, la emoción embarga al personal, y no están para lirismos, sino por la faena…los afectos no son buenos para la razón…o sí.










Capítulo 43

Se desescama como pez en río seco. Menuda angustia.
Los putos zapatos, oprimían los pies de mala manera. Cuando se descalzó, eran pura llaga. Es lo que tiene ser presumida; masoca de los cojones. Con tal de agradarle, era capaz de los mayores sacrificios. Mortificaba la carne, los pensamientos, el hambre…todo lo que hiciera falta.
El mismísimo diablo, estaba satisfecho de los éxitos obtenidos con esa muchacha .Era toda suya.
Recordaba los cuentos de su niñez y le daba la vuelta , por puro placer. Caperucita, una niña sabia, mala, que disfrutaba como una loca , engañando al lobo. Le hizo creer que el bosque ardía; eso le asustó de tal manera, que huyó despavorido, se tiró al rio, olvidando que no sabía nadar, así que se ahogó. Y colorín colorado este cuento se acabó.

miércoles, 13 de octubre de 2010

CARPE DIEM 9

Capitulo 37

Fernandina tuvo una infancia desbocada, de caballo ciego…¡
Los encuentros furtivos con el profesor de mates, se repitieron. Le encantaba, recordar sus perversos escarceos, magreos a escondidas.
Lo hacían en un portal, en el lavabo del bar, en el ascensor. Les daba morbo, se excitaban un montón, por el hecho de sentirse observados. Eso del riesgo, sube la adrenalina, ellos lo sabían. De hecho era lo mejor de la relación. Ni dónde, ni cómo, ni cuando…





Capítulo 38

Vista oral.

Fernandina, no perdía comba. Tenía una lista de antiguos ligues, con sus teléfonos. No había tenido con ellos sexo explícito, solo magreos, calentones….
Se propuso rematar la faena.
La propuso a Xu Lian, la idea , le pareció genial.
Iban a compartir esos hombres, en plan menage a trois .O sea, trío; lo decían en francés, quedaba más chic.
Paseando por la Rambla de Catalunya, se encontró con Xavier. Se conocieron cuando ella tenía quince años y el diecisiete.
Ahora es juez.
Sin mediar palabra, se cogieron de la mano y fueron al despacho de abogados, que tenía en esa calle. Era sábado por la tarde, estaba vacío. Se desnudaron en el ascensor, cuando llegaron al ático, habían consumado los preliminares; caricias , besos, arañazos, botones rotos…, la corbata ,quedó olvidada en el ascensor.
Xavier dijo:-No importa tengo más-. Las prisas y el calentón, alimentan el olvido.
Lo hicieron en el sillón, sobre la mesa del despacho. …Los gritos bajaban por la ventana , se la dejó abierta la mujer de la limpieza.
Valió la pena el reencuentro; se lo debían.
Fernandina, a los quince, era una niña reprimida y tímida. Sólo aceptaba toqueteos leves..
Arrambarse en los bailes, besarse…pero eso se acabó.
Quedaron para una nueva cita, los tres. Xu Lai y Xavier, se relamían, esperando .







Capítulo 39


Lamer la tarde roja, con la pasión de una amanita faloides.
Escuchar a Freud, cantando la Traviata en un bar de mala muerte, y lleno de humo.
Subir los escalones de tu casa, a cuatro patas, para llegar mejor…
Beberme tu mirada, indolente y sin lágrimas.
Olvidarme las llaves en el coche.
Olvídame si puedes, pero no me dejes¡
Así escribía Fernandina, pensando en su amor prohibido.
También es cierto , pensaba, que sin amor imposible, no hay escritura, ni poemas…¡
Después de todo, era útil hasta el sarcasmo y la melancolía. Abandonándose en brazos ajenos, sin mediar palabra, ni buscar respuestas.
Todo lo hacía en aras del goce, puro y duro, y si aparecen pequeñas dosis de luz, pues bienvenidas sean. Pero lo genuino y básico es la oscuridad.














Capitulo 40
El temporal de Levante, le levantó las faldas y las ideas. Los pezones se pusieron duros por el frío. Empezó a escribir cual posesa, como si las olas de cuatro metros, la persiguieran.
El paraguas, se le puso al revés, ella insistía…no, aún no..¡¡pero el viento poderoso y bravo, ganó la batalla. El paraguas voló, literalmente.
Le dolían las manos de sujetarlo sin ningún éxito. Se puso chorreando hasta el alma.
Estaba motivada, las palabras fluían como el agua, la vestían con su sonora belleza. La formas, las letras, dibujaban imágenes, emociones…el papel, temblaba al recibirlas.
A Leónidas, le mueve la avidez, a ella, la ausencia y el abandono.
Cualquier emoción es buena , si se sabe administrar.
Necesitaba soledad, le dijo. Y solo quedó silencio.
Fue una buena escusa; Fernandina se enamoraba de imposibles, iba de frustración a despojo, de tumbo en tumbo, en caída libre.
A pesar de ello, insistía, como la pertinaz sequía.
La rima salía sola, las lagrimas también. Eran pan de poesía.

Capítulo 41

Leónidas, buen amigo, del que ella estaba enamorada, era escritor.
Fernandina, le escribía poemas y cartas; como esta:-Tengo pendiente un hambre, se columpia deseosa por mi collar de baratija…¡-
Sus zapatos sonreían, brillaban bajo la lluvia. Por dentro, envejecían, como un maleficio oculto .
Ultimamente , los escritos del amigo, escaseaban, eran una declaración de intenciones una justificación.
Sus pasos eran lentos, pero seguros.
Necesitaba distancias , para objetivar y narrar historias.
Otro buen colega, Luis, profesor de Literatura en la Facultad de Letras, la aconsejaba, la ayudaba con los poemas y relatos. Fernandina , agradecida le echaba unos polvos de muerte. Solo para huir de tedio y el aburrimiento.
La vida que llevaban era bastante monótona, carente de sentido, a veces.
Era un solterón bien conservado, con cincuenta años a cuestas; había corrido mucho mundo, y estaba de vuelta de todo, o al menos, eso decía

miércoles, 6 de octubre de 2010

CARPE DIEM 8

Capítulo 35

Xu Lian, la amiga china de Fernandina, tenía mucho en común con ella. Amaba la poesía, también tuvo una infancia dolorosa, impaciente y abandonada. Había entre ellas un cariño especial. Se conocieron en clase de inglés. Acabaron amándose, siendo confidentes . Cómplices de fechorías, en pubs, reuniones sociales, dónde, a parte de ponerse las botas, comiendo canapés y bebiendo cava, se las ingeniaban, para ligarse a personajes de la política y la cultura. Esos elementos, hartos de la vida monótona y aburrida que llevaban, quedaban prendados de la belleza y simpatía de las chicas.
La madre de Xu Lian, era japonesa, y se casó con un comerciante chino. Emigraron a Barcelona, huyendo de la represión y la miseria.
Los pies de Xu Lian, eran especialmente bellos, no hacían honor a los ancestros, que los vendaban cuando nacían, con vete a saber qué funestas intenciones. Respondían a unos cánones de belleza, ligados a la represión y mutilación del cuerpo femenino.
Sus largos finísimos y blancos dedos, lucían desnudos y hermosos, cuando calzaba sandalias veraniegas.
A Fernandina, le hubiera gustado ser pintora, para inmortalizarlos en un cuadro.
Como no podía ser, les hizo un poema.
Eso llenó de gozo a Xu Lian, las unió mucho más, si cabe.

Capítulo 36

Las nubes, se han puesto el mejor disfraz del otoño, para recibirlas.
Ellas, ajenas a toda esa belleza, pasean su hermosura por las calles de la ciudad.
Sus ojos brillantes, interrogan a los transeúntes, buscando imposibles.
La sonrisa inevitable, cuando Xu Lian , de repente, ¡chaf¡ ,pisa una mierda, de perro, claro¡¡
Grita, reniega..¡ se quita la sandalia, la intenta limpiar con un palo que había al lado de un árbol, pero nada, la mierda sigue…y sobre todo, huele, huele fatal¡¡¡¡
Se meten en el bar que hay enfrente , van al servicio, con la intención de lavarse el pié.
El camarero, quiere ayudar…se ha fijado en sus pies, en su belleza¡¡ Corre a la cocina, coge detergente y un trapo, lo moja. Pide que se siente, le coge el pié y empieza a limpiarlo, con sumo cuidado. Luego lo acaricia, lo besa, lamiéndolo suavemente. Ella se estremece , lo mira con deseo, le da las gracias y le pide que no siga.
Al final del trayecto, intercambian unos besos, y el número de teléfono.

lunes, 4 de octubre de 2010

CARPE DIEM 7

Capítulo 30

En la familia de Fernandina, son de llanto y risa fácil.
Los zapatos se llenaban de polvo y silencios.
Bajo la cama guardaba los secretos, los besos, los versos, los libros prohibidos.
Esos de Unamuno, que le llenaron la cabeza de pájaros, a los dieciséis años; le abrieron la mente. Comprendió la mentira en la que vivía, decidió cortar por lo sano.
Gotas y gotas de humor ácido, salían de su pluma, con desparpajo y sinvergüenza, escandalizando a niños y grandes. Le importaba un bledo lo que pensaran los demás. Hacía siglos que soportaba las críticas, las miradas del vecindario, por cierto fulgurantes…
Estaba harta; hasta los mismísimos ovarios.


Capítulo 31

De vez en cuando, se ponía sus mejores galas, una blusa escotada…toda de negro , y salía a comerse el mundo. Algunas veces no se comía nada, pero la intención era buena.
Saboreando helados de fresa, sus preferidos, se rendía ante los labios que le contaban cuentos. Nada mejor que hacer; alegrarse los oídos, con historias de mentira.se dejaba engañar a sabiendas…¡se lo creía todo, o casi.¡¡
Llenaba las copas de whisky o tequila, miraba de soslayo a los hombres del pub, repasándolos de arriba abajo; decidía con cuál de ellos se quedaba. Sin más, se los llevaba a la cama, se los comía literalmente.
Luego los dejaba tirados y satisfechos. Fernandina se llevaba la mejor parte…o eso creía ella.
Era la venganza de la mujer araña, abatida, pero no vencida.






Capitulo 32
Así escribía ella:
Recuerdas mi nombre por el sabor de los besos, y las letras, que se pegaban en el cuerpo...lleno el deseo con el hambre de las 3 de la mañana, subo las paredes de mis sueños, para golpearme con el cristal de tu ventana. Escupiendo sinsabores y billetes de un tranvía oscuro, que no llevaba a ninguna parte, sí...quizás a tus olvidos, a tus huecos...vació, vacío, vacío...
Dante, bajó a los infiernos, Fernandina se quedó en el séptimo, Caronte, la llevó a la laguna Estigia…ella tenía sus miedos y sus contradicciones, como todo bicho humano.
Pertenecía al grupo de los marginales, no le dolían prendas, decirlo a los cuatro vientos.
La poesía, era su válvula, su droga, la perdición…¡
La concupiscencia, desbordaba como un río en muchos de sus escritos, y porque no, la rabia. Alegres otras veces, y muchas ironías que escapaban de su cerebro.

Capítulo 33

La luna era su musa, el refugio. A ella iban sus amores, sus poemas, alegrías o tristezas.
Con su pálida luz redonda, inspiraba todas las palabras, que rodaban por su cerebro, y salían raudas hacia el papel.
A veces, no dormía, se levantaba a cualquier hora, llena de inquietud, agarraba un lápiz o el boli, que tenía a mano en la mesita de noche, abría el cuaderno, y escupía, rimas, infortunios, pesadillas, demonios, aciertos ,equívocos.
Era un resorte mágico, acudía a ella y la tomaba, la poseía, sin que pudiera, ni quisiera hacer nada para escapar. –Solo los poetas saben de qué hablo- decía.
Negros nubarrones se acercaban por el oeste, siempre que asomaban por ahí, eran presagio de una buena tormenta.
Así fue, un enorme aguacero, cayó en su casa; el agua entraba por las ventanas…, no cerraban bien, así que se mojó lo que tenía en la mesa del escritorio. Todos sus manuscritos, quedaron presos del agua¡¡ Muchos de ellos se borraron. Los versos pasaron a mejor vida. Solo quedaron manchas de tinta sobre el papel.

Capítulo 34

El otoño se ponía en el color de cada nube.
Sus pensamientos, lejos de entristecerse, tomaban brío, eran cada vez más claros y diáfanos.
Siguió escribiendo. Cambió la mesa de sitio, fuera de las fauces del agua.
En un nuevo cuaderno, recogió y recopiló, recompuso los versos, creando de nuevo…
Los poemas perdidos, ya eran otros.
Esta vez, mucho mejores.
Sus amantes varones, la enseñaron a cocinar. La verdad es que no tenía muchas artes, para esos menesteres.
Se lo montaba mejor en la cama, o con la literatura.
Nadie es perfécto , ya se sabe. Todo no se puede tener en esta puta vida.

sábado, 2 de octubre de 2010

CARPE DIEM 6

Capítulo 28

Tenía alma de pájaro.
Fernandina, no podía huir de ella misma, de sus anhelos, rabias y desconsuelos.
Estuvo algunos años viviendo sola; eso la fortaleció en extremo.
En el fondo era débil, muy débil y excesivamente sensible…lo cual le pasaba factura, en el buen y mal sentido.
Cuando hacía el amor, era una pasada.
Pero si la disgustaban, y se le torcían las cosas, entraba en unas depresiones del copón; era capaz de todo, incluso , rebanarle el gaznate a alguien.
Bueno, eso decía ella, luego, nada de nada, todo quedaba en unos cuantos gritos y poco más…

Capítulo 29

Echaba en falta las travesuras de la infancia, cuando mejor se sentía.
Aún no le habían comido el tarro, con seriedades, prejuicios, responsabilidades, pecado, culpa, etc.
Una mañana después de Reyes, se disponía a jugar con la cocinita que le habían regalado, metió papel en el hornillo, encendió la cerilla para hacer fuego y guisar como mamá…¡
La cocina era de madera, así que empezó a arder. La madre, al olor del humo, acudió con un cubo de agua y lo apagó. Fernandina se llevó una buena tunda, y se quedó sin juguete.
A veces, después del cole, salían a la calle, jugaban a llamar a los timbres y salir corriendo. Era muy divertido.
También jugaban a tirar piedras a los trenes, cuando salían del túnel. Un día un hombre las vio , a ella y a su hermana; fue a avisar al jefe de estación. Al verlo venir, salieron corriendo a casa, se escondieron debajo de la cama. La madre tuvo que escuchar la bronca del hombre. Luego las riñó, y castigó sin salir.
Así transcurría la infancia, con más pena que gloria. Ella solo recordaba esos momentos especiales, en los que la transgresión, llenaba su alma de libertad.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

CARPE DIEM 5

Capítulo 24

Fernandina, a pesar del otoño, se ponía a tomar el sol en el balcón, en pelota picada, con lo que los vecinos,(los que estaban a su altura), podían contemplarla.
La abuela se desesperaba…¡¿cómo podía parar a esa niña impúdica, hija del pecado?
¡se condenaría en el infierno¡ No lo podía consentir¡
Por más que rezara por ella, no conseguía el milagro.
La sacaba de sus casillas, era imposible enderezarla. El camino recto, no existía para ella. Prefería mil veces las curvas, los desfiladeros, precipicios,; eran el territorio sobre el que mejor se movía. Así era, temeraria, indómita.

Capítulo 25

La muy condenada, asumía desde los doce años, cualquier responsabilidad.
Cuidar de los hermanos pequeños, cuando la madre iba a parir de nuevo. Besar a uno que nació muerto. Despedirse del abuelo, que para su desgracia, falleció justo al jubilarse.
Todos estos acontecimientos, forjaron un carácter fuerte, pero dolido. Le sirvió para resolver situaciones difíciles, que la vida le pondría por delante.
Sus pasos, la llevaron a vivir unos años en el colegio de las monjas.
El primer año, estuvo interna. El padre, que, por cierto se llama José, no podía con ella, y aconsejado por la abuela, la encerró. Ese año lo pasó ,como si de una cárcel se tratase, o un castigo. Se debía levantar a las siete de la mañana, vestir un horrible uniforme marrón, ir a misa, estudiar…¡¡¡
Esa educación represiva, lejos de reformarla, alimentó hasta límites insospechados, su rebeldía. Le dijo a su padre, que si no la sacaba, se escaparía. José, impotente , al fin cedió.
El segundo año, la pusieron a media pensión. Y el ultimo , comía en casa de la abuela. No estudiaba, armaba broncas y novillos en la escuela. Una tarde, llegaron a irse media clase al cine. Las monjas le dijeron al padre, que, o se iba o la expulsaban, con lo que acabó sacándola, y la apuntó en el Instituo.


Capítulo 26

A menudo soñaba con hombres imposibles, bellos, románticos, que la quisieran como lo hacía el abuelo…
Fue uno de sus errores.
Escribía poemas, que luego rompía y arrugaba, para tirarlos a la papelera.
Un buen día, el profe de Mates, la pilló , después de leerlos, le comentó que eran muy bellos, y que los guardara. Así lo hizo.
Escribió y escribió, hasta que le dolía la mano y el alma, de tanto usarlas…¡¡
Un camino para huir del pozo de tristeza en que estaba.
Las palabras fluían de su mente, resbalaban por sus dedos, hasta posarse en el papel.
Allí , reposaban al fin.

Capítulo 27

Las navidades, solían ser tristes y frías. Campo abonado para las peleas.
Con motivo del siempre forzado y obligado encuentro, la familia, lejos de gozar de ello, daba rienda suelta a la mala leche, las envidias, reproches.
El padre, más falso que Judas, hablando de dios, del amor que nos tenía…¡¡¡????
¿Cuándo, cómo, dónde? Cómo se puede llegar a ser tan hipócrita, tan embustero, y pretender vendernos la “moto” de esa manera ?
Fernandina, llegó a la conclusión de que su padre estaba loco. Un loco peligroso, que hacía daño a sus semejantes. Eso era lo más terrible.
La impotencia y la rabia hicieron mella en su corazón y en el de sus hermanos.
Estaba harta, hartísima de tener que soportar, junto a su madre, las insolencias e insultos.
Tendrían que esperar unos cuantos años, para liberarse del funesto personaje.

domingo, 26 de septiembre de 2010

CARPE DIEM 4

Capítulo 21

Todas, todas las guerras, son inútiles, una puta mierda. Olían a muerto y carne quemada.
El padre de Fernandina , fue a Rusia a perseguir a los rojos. Le hirieron en un brazo; perdió la novia y la vergüenza.
Así las cosas, torcidas, no hubo forma de enderezar los caminos de la ignominia.
Todo eran equívocos; una espiral de errores, le llevó a embarazar a la que sería su esposa, Goyeta. Se casaron a la fuerza , porque así lo mandaba la puta madre iglesia, y la abuela de marras.
A los nueve meses, nació Fernandina .En casa de la abuela Eloisa; eran las siete de la tarde, y se apagó la luz.
Lo que vino después, lo estoy contando.




Capítulo 22

De cualquier forma, el hecho de arrastrar los pies cuando anda, es una expresión inequívoca de la indolencia y abandono en el que la nieta se había sumido.
Acompañado de suspiros profundos y matinales, la convertían en un personaje extraño, e irremediablemente lejano.
La realidad la dejaba cada vez más insensible, no le emocionaban los contenidos y sucesos informativos, fueran o no impactantes. Se la traía floja la humanidad.
Debido a los palos recibidos y a la infamia, en sus escasos dieciséis años, había construido un duro caparazón de supervivencia tortuguíl , que impedía entrar o salir nada.
De esa guisa, resultaban comprensibles, sus movimientos y pensamientos, maquinados a conciencia, premeditados, alevosos…
Nada quedaba al azar.
Solo las tormentas y el amanecer.

Capítulo 23

Las sonrisas eran cada vez más escasas; a pesar de que a sus amistades les encantaba. Era, dicen lo mejor que tenía.
Ella, por venganza, las guardaba, solo las mostraba en contadas ocasiones. Cuando era del todo inevitable prodigarlas, ante la visión de la belleza, muchas veces cargada de ironía.
O cuando el amor que sentía, era superior a la rabia y el instinto asesino que tan libremente corría por sus venas.
Todo hay que decirlo, las amistades disfrutaban de lo lindo, viéndola reír a carcajada limpia.
Era uno de sus mejores momentos.
Fernandina, a ratos, solo a ratos, era feliz, seriamente feliz…¡
Vio una mariposa y escribió: ¡Que valor tienes cabrona, subir hasta el quinto piso, y colarte en mi ventana¡¡

viernes, 24 de septiembre de 2010

CARPE DIEM 3

Capítulo 15

Las vacaciones, lejos de ser días alegres y esperados, resultaban un castigo. Había que ir al pueblo, y en la masía familiar, debíamos soportar, no solo a la abuela, cada día, sino al resto de familiares, que se presentaban sin avisar, y dispuestos a amargar la existencia de sus habitantes.
La madre de Fernandina, soportaba con estoicidad admirable, los vendavales y disputas de los que tan a menudo hacían gala los tíos, tías y demás familia, llenando de malestar y dolor, los días, mal llamados ,de estío y fiesta.
Fernandina, huía con sus hermanos más pequeños, a coger uvas y avellanas a los campos vecinos, o iban al río a bañarse. Cualquier cosa , antes que soportar un minuto más en el interior de la casa.
A veces, resultaba un infierno.


Capítulo 16

Un frío día de febrero, Fernandina, decidió fugarse, harta como estaba de la familia.
Recogió cuatro cosas que necesitaba; muda de bragas, camisetas, jerséis, calcetines ,un par de pantalones, y se fue.
Pasó un mes fuera de casa, compartiendo una masía destartalada y abandonada, en un pueblo del pirineo leridano. Sus colegas, eran fugitivos adolescentes, desamparados como ella y amantes de la aventura.
Sobrevivió gracias a la caridad y favores que se hacían mutuamente. Dicen que la miseria une.
Buscaban en los contenedores más cercanos a las tiendas de comestibles y restaurantes. Comían las sobras.
Vivió una nueva experiencia, compartiendo pensamientos, sinceridad, cuerpos ,colchones, sueños…
Febrero en el monte, era gélido de cojones; menos mal que los troncos recogidos en el bosque, les daba algo de calidez, luz y humo…

Capítulo 17

El viento del Norte, disipaba cualquier duda que pudiera embargar el corazón de Fernandina.
Estaba decidida a dar rienda suelta a sus fantasías y deseos.
Tanto si eran o no, moralmente censurables.
Nunca se había planteado la posibilidad de la culpa.
Su necesidad de justicia, su asco y rechazo hacia la sociedad, en la que le había tocado vivir, era más, mucho más grande que su conciencia del delito.
Con los años, había perdido todo vestigio de humanidad. Se apoderó de ella un vacío insondable, que la hizo inmune, la convirtió en pusilánime, asesina, salvaje e impía.
Como los personajes preferidos de sus novelas…

Capítulo 18

El desamparo, era una de los atributos ,de los que gozaban muchas niñas de su generación. Víctimas de un machismo galopante, solo se les permitía aprender a ser buenas madres y amas de casa, monjas o solteronas.
Hubiera sido una buena mezcla, si además de asesina , fuera monja…¡¡¡.
Pero eso será otra história.

Capítulo 19
Todos los días paseaba por la playa al amanecer, llenaba sus bolsillos de caracolas marinas y piedras redondas. Eso la relajaba. El sonido de las olas, llenaba su espíritu y su mirada, de una fuerza desconocida, que la ayudaba y animaba a seguir viviendo.





Capítulo 20

Estaba dispuesta a dar rienda suelta a los demonios de la infancia, esos que la perseguían siempre.
Era la única forma de liberarse, a poder ser creativamente, dañando lo menos posible, su ya de por sí, castigada existencia.
El porqué de sus actos, no le importaba en absoluto.¡ Los llevaba a cabo, y basta¡
Así fue a lo largo de su vida. Sabía que por ello tendría que pagar un alto precio, pero no le importaba. Valía la pena.
Estaba acostumbrada, a las más furiosas tempestades, todo su recorrido, fue una carrera de obstáculos, tenía el cuerpo y el alma curtidos, como la piel de un marino, que vuelve a su casa después de treinta años navegando.

CARPE DIEM 2

Capitulo 6

Sonreía constantemente, una manera de no malgastar palabras.
Siempre caían en saco vacio.
Toda su vida fue un compendio de fracasos y equívocos.
Desde que mató a la abuela, ha estado pringando. Quizás una forma de pagar la culpa.
Fue un asesinato no resuelto. De tan evidente, era increíble.
La policía de la época estaba más por labores de orden público, la ley de vagos y maleantes…etc.
¡ Pobre señora¡, ya tenía una edad, en la que cualquier forma de morir, es bienvenida, y responde a una lógica .
Las palomas del balcón, fueron las únicas, testigos del evento .
La nieta, tenía unas manos preciosas, hábiles para la música, la escritura y, la masturbación propia y ajena, y por supuesto, para la maldad , tan bien cultivada.
Sus labios, bien perfilados, servían para cualquier cosa; hasta para mentir.
Después de los años , recuerda los hechos, como si fuera un sueño.
Era el resultado de un hartazgo, como si en el fondo, el mundo le pidiera a gritos, que cometiera ese acto de lujuriosa justicia, tan necesario para las almas frágiles, víctimas de tanta hipocresía e impostura.
No era elegante prolongar su vida.









Capitulo 7


Para cometer actos deleznables, se ponía de punta en blanco…bueno, de negro riguroso…
Con el perfume preferido, que huele a canela y jazmín. La hacía más apetecible, de esa manera, engatusaba mejor al adversario.
Fernandina , que así se llama la niña, tenía una salud de hierro. La abuela la cebaba, para satisfacer su mala conciencia, o vete a saber qué lejanas u ocultas culpas.
La nieta, cuando se cansaba de oír improperios… subía al tejado de la casa, viejo, ruinoso, con la esperanza , que desde lo alto, nadie la viera escupir a los viandantes, que ignorantes, paseaban por la calle, mientras una lluvia rabiosa de mocos y saliva, les caía sobre la cabeza.
Así era nuestra heroína.
Infame y radiante, como una mañana de primavera.



Capítulo 8

Fernandina, solía tener sueños eróticos…nada tenían que ver con los demonios ,y fantasmas, de los que la abuela le hablaba. Se masturbaba y ,¡ ale¡ …pasaron los males.
A medida que transcurría el tiempo, los años la hicieron madurar, en todos los sentidos.
Se volvió esquiva, taciturna y silenciosa.
Siempre imaginaba maneras de suicidarse, o matar a la abuela atormentadora y come-cocos.
Tenía Eloísa, así se llamaba la abuelita, una tendencia obsesiva con los santos, las imágenes, velas y agua bendita. Cuando había broncas familiares, sacaba el frasco de la alacena y lo esparramaba sobre los contendientes, como si de un exorcismo , o extraño ritual se tratara; confiando que eso, calmara los ánimos.
¡Pero nada de nada¡, ellos seguían golpeándose, rompiendo vasos, platos y gritando como condenados. Con unos insultos, que no repetiré, para no dañar las cándidas miradas lectoras…

Capítulo 9

Tenía suerte Fernandina, que algunos domingos, el abuelo Alberto, se la llevaba de paseo a Blanes o a Sitges. Cogían el coche, y cual centellas, salían huyendo del temporal familiar.
En la playa, daban largos paseos, contemplando el vaivén de las olas, que amortiguaba los pesares, meciéndoles al alma dolida.
El abuelo y la abuela, eran la noche y el día, dos polos opuestos, que inexplicablemente, seguían viviendo bajo el mismo techo, sin apenas relacionarse entre ellos.
Una relación bien curiosa…
Alberto, tenía una amante alemana, Marta creo que se llamaba.
A ella dedicaría, seguro, sus mejores momentos amatorios, cómicos… y los conciertos de violín.
En casa, jamás lo escuchamos. Es lógico.
No había tiempo para la belleza.




Capítulo 10


El perro del abuelo Alberto, era un pastor alemán magnífico. Se llamaba Nebi , nombre de galleta…por cierto muy ricas y escasas en nuestra familia.
Era un hermoso animal, lo bañaba en la bañera de casa , dejaba tropecientos millones de pelos, que la criada Juanita , se encargaba de limpiar.
Un buen día, y de repente, el perro desapareció. Según cuentan las crónicas, mordió a una modista que venía por casa a tomar medidas a la abuela, para hacerle un hábito franciscano.
El pobre animal fue sacrificado en la perrera municipal, por dar rienda suelta a la rabia, a su bella animalidad. La pena es que no mordiera también a la abuelita…¡¡¡
¡Pobre bicho¡¡¡Fernandina, sentía por él, una mezcla de complicidad y cariño. Le hubiera gustado ser perro, para hacer lo propio, morder y morder con ahínco, todo lo que se le pusiera por delante.
Dicho vestuario, era la consecuencia de una promesa que hizo, con la intención de que si su hijo pequeño, se curaba la tuberculosis, llevaría ese dichoso y horrible vestido, de por vida.
Lo más increíble y extraño, es que el tío Enrique, murió a causa de esa enfermedad, y ella siguió con ese hábito , a pesar de todo, hasta su funesto final.
Algo le decía a Fernandina, que ese vestuario sería su mortaja, por tozuda y cerril.


Capítulo 11


Resulta curioso ver la lluvia desde la ventana, es tan suave y hermosa como una caricia.
Eso imaginaba Fernandina, las tardes de otoño, cuando, sin nada que hacer, se limitaba a contemplar la calle, a las mujeres ,que bajo paraguas de colores, paseaban, o en el peor de los casos, iban a comprar algo al mercado, o huían de su hogar, hartas de todo.
Sí, la vecina, Margarita, era una alcohólica conocida, y paseaba sin paraguas, chorreándole la media melena mal cuidada. El vino y los cubatas, le habían sorbido el poco sentido común que le quedaba, después de convivir treinta años con un machito ibérico, de los que zurran ,y criado a cinco hijos , que se le han ido de casa. Estaba sola.
Ese era el premio a sus cuidados y atenciones ,el trofeo , por ser mujer , madre e ignorante.
En el fondo del corazón de la ventana, se difumina la silueta blanca , con un paraguas negro. Es la última mujer esperando el tranvía, que la llevará a ninguna parte.




Capítulo 12


Menudos subidones la daban a la nieta, cuando oía roncar a la abuela…se relamía, imaginando , las mil y una formas de acabar con ella.
Con la almohada, ahogándola…nooo, demasiada fuerza,¿ y si se defendía y gritaba…?
Llenándole la copa de vino dulce, poniendo matarratas que guardaba en un cajoncito de la cocina.
A Eloísa, le encantaba mojar galletas en moscatel, y ponerse tibia; con lo que ceguera y diabetes, aumentaban las probabilidades.

¿Y si la madre naturaleza, con su infinita sabiduría, pusiera fin a sus días, por la magia de esas copas..?
Un desenlace tan deseado…¡debería cumplirse . Soñaba con ello día y noche.
Así lo creía Fernandina.


Capitulo 13


Bernardo, el vecino , le da clases de matemáticas ,y otras cosas a Fernandina, así descubrió su sexo y el ajeno, sin que nadie se enterase. A hurtadillas, con la puerta cerrada, mientras , los números y las raíces cuadradas dormían en el papel, ellos sumaban besos y mas besos, sacudiéndose y revolcándose sobre la cama, a una velocidad, que ríete tu de los peces de colores, por decir algo.
La abuela, o era tonta, o le daba igual…¡ lo que sí es cierto, es que estaba sorda de un oído y medio ciega, eso les permitía, desenfrenos y desmesura.
Suspendió en Mates, con lo que la abuela le despidió…
Fernandina siempre fue mala en materias científicas, le gustaban más las bellas y malas Artes, como la lengua, las bestialidades, y las banalidades de una vida dedicada al asedio y sedentarismo.
A pesar de todo, siempre guardó un buen recuerdo de Bernardo, que le introdujo en el sensual mundo de las mates entre sábanas, donde lo menos importante es la ecuación.


Capitulo 14


En la oscuridad, se piensa mejor, es más fácil decir las verdades y las crueldades. Eso pensaba la nieta. Es cuando puedes maquinar las más inteligentes ideas asesinas, como la araña va tejiendo sigilosa y cauta, la red con la que luego envolverá a sus victimas .
Cuando el silencio de las sábanas, te aprieta el alma ,y la rabia, poco a poco va subiendo hasta poseerte.
Tenía motivos más que suficientes; a sus quince años, había visto de todo: peleas, insultos, amenazas ,gritos, suspiros, lágrimas ,bofetones…¡
Todo regado con rezos, agua bendita, moscatel, y ,¡A joderse tocan¡.
¡Pues mira, no, no y no ¡¡ ,pensaba Fernandina.
A la mañana siguiente, se levantó temprano y fue al instituto, como cada día, pero las nubes amenazadoras ,cubrieron el cielo rápidamente. Descargó una tormenta del copón, se puso hecha unos zorros, y escupiendo sapos por la boca, entró en clase dispuesta a escuchar el rollo del profe de latín, un ex -cura pestoso y pederasta, por más señas.

CARPE DIEM

CARPE DIEM
Relato de Montse Huguet Valle
Otoño 2010











Capìtulo 1

Alguien me dijo : si, a partir de ahora ,¡a salto de mata…¡
Es el lenguaje del cazador…solo saltan las matas, las liebres, las gacelas, los caballos, perros, gatos…toda la especie depredadora…la humana, también.
La supervivencia, el instinto, son los que mandan, lo demás son escusas…es dorar la píldora, con halagos, disfraces, palabras, que esconden solo, el brutal deseo de follar y se acabó .La necesidad , llega a un punto que no solo aprieta, sino que ahoga.
Así las cosas, decido ponerlo en práctica. Aquí me teneis, la primera en la frente, digo, en el bar de la esquina, mirándole como solo una gata en celo sabe, un macho de unos cincuenta años, con una agradable media melena blanca, debe medir un metro 80, y no para de mirarme con sus preciosos ojos verdes…¡¡Seguro que algo me quiere, mirar, seguro, porque lo hace y de qué manera. Insistente…¡¡¡con una media sonrisa, entre curiosa y provocativa…
Y a mí, basta que me provoquen para que salte…¡¡¡
Lo que vino después, pertenece al ámbito privado.

















Capitulo 2




Dificultades , pero comprendo la urgencia de los retales, por salir del anonimato.
Mató a su abuelita porque estaba harta de hábitos franciscanos, y un fuerte olor a desinfectante...que sonaba como un rosario encendido a media noche, en medio de una plegaria inútil....
Se descomponían los recuerdos, frágiles como eran en su cerebro. Piezas de un puzle doloroso y a veces sonoro.
No tuvo tiempo ni ganas de retenerlos, simplemente afloraban como una lluvia suave y otoñal.
Cuando no tenía nada que hacer, sólo escucharse, mirarse al espejo roto del pretérito perfecto…
Entonces surgen como flechas envenenadas , todas las palabras desordenadas, que bullen en la cabeza.
Y los gatos de la noche, pierden los adjetivos, solo maúllan, saltan fornican, y persiguen hojas secas que el viento se lleva.
La paliza que me di subiendo la cuesta que me llevaba a la fuente, no estuvo mal, olía a mierda de perro, a laurel y tierra mojada.
Después de mucho tiempo, se decidió a responder, con silencios agudos, muy agudos…pero al fin,…
Algo es algo, aunque sea nada.








Capitulo 3
Se descomponía por momentos, todos los fragmentos de la ventana, quedaron esparcidos por el suelo. Minúsculos trocitos de cristal, desdibujando sus ojos, que ya no se reflejaban.
La tempestad hizo muchos estragos en el barrio.
Los gusanos que se alimentaban del tronco del árbol de la plaza, tuvieron una muerte lenta y húmeda; parecida a la muerte del corazón enamorado.
Por fortuna , no todos los gusanos son corazones, y menos en celo, por algo imposible, como la reproducción, después de una tormenta de verano.

Capitulo 4

Todas estas situaciones, responden al interior del alma, atormentada, como una bujía después de brillar en exceso…
La pobre , dolida por diversos acontecimientos adversos, que la herían oblicuamente.
A propósito de versos; el asesinato de la abuelita, fue un hecho puntual, muy comentado en el barrio.
Los últimos años, los vecinos, pudieron comprobar que los gritos de la fallecida, eran insoportables.
¡Qué alivio…¡
Sin embargo, los tranvías, seguían haciendo chirriar sus ruedas sobre la vía.
Se duermen las palomas, sobre la fuente de la plaza, afortunadamente ajenas a la tragedia, que la vida dejaba en el interior de las casas.
Por supuesto, las cerillas fueron un instrumento útil para el asesinato.
Quién lo iba a decir, tan buena la nieta, y lo silenciosa que iba siempre al Instituto…
Nadie lo hubiera dicho. Menuda mosquita muerta.
Las apariencias engañan, y las palomas, y las sonrisas, y las miradas…mucho, mucho más.¡¡¡¡
Ya me duele la mano y la memoria.
Así son los recuerdos, a veces…



Capítulo 5


Se dormía cada tarde. La comida era frugal, había perdido el apetito.
El sofá acogía su cuerpo frágil y bello.
Los nietos, es lo que tienen, son unos mimados.
Además, la infancia está para el engaño, la inocencia es campo abonado para la mentira; todos lo saben.
Quizás por eso, los perros quieren tanto a los niños, huelen su belleza , la bondad innata, que , con el paso de los años, se transforma en crueldad ,maligna y sádica.
Así suele ocurrir en muchos casos, sobre los que nunca nadie habla ni escribe.
Pero a veces, la felicidad consiste en vengarse, o como mínimo, se duerme mejor…
Así lo creía ella.

miércoles, 12 de mayo de 2010

Corazón de luna.

Corazón de luna,
acento de mis horas,
tan solas y desnudas.
Cuando suenan las olas,
en el mar de mis dudas...¡
Corazón de limón y mirada de pájaro.
Te dejo una canción,
un sueño abandonado.Por el amor salado,
en un día de sol.

¡Así me dejas tú...¡¡¡

¡Así me dejas tú…
flotando entre olas de placer y saliva.
En un mar de sonrisas,
miradas y palabras.
Las voces de tu piel,
que se llevan mi alma,
sin metáforas…
de la mano del aire,
por caminos de agua¡

Desde la última sílaba....

Desde la última sílaba…
mis versos te buscan,
y los besos .
Desde la última nube,
asomando el sol,
que se ronea como un gato.
Desde la última noche,
que no tengo descanso,
ni recato,
para balancearme en la ventana,
asomada al desencanto…
buscándote en penumbras¡¡¡
desde el último suspiro,
por tus huesos…¡
¡clamo por ti, este rato¡¡¡

La luna de tus ojos.

¡La luna de tus ojos,
azules como el mar,
que me seducen...¡
Caminar de tus besos,
por mi boca,
que espera...
Y mi voz,
que cantando,
te espera, te desea...¡
Las manos del amor,
el cuerpo que navega,
como velero al viento,
y van surcando el mar,
de sentimiento;
llenandose de luz,
el pensamiento.¡

Te quiero alma de pájaro...¡¡¡¡¡

Te quiero alma de pájaro,
corazón de serpiente,
que se enrosca y abraza,
buscador de mañanas…
¿Cómo será tu adiós definitivo?
Amo las perspectivas ,
que ofrecen tus miradas.
Los peces de colores,
en el mar de tu cuerpo,
Alborán de tu alma.
Te quiero a voz en grito
y suspiros al alba…
Quizá sea mañana;
esperaré sentada.

Haiku

Rosa roja,
enamorada,
roja de amores,
te llama...
y los deseos proclama...¡¡

Me lleno de tu olor....

Me lleno de tu olor,
y tus palabras,
como de primavera.
De tus besos en flor,
de tus caricias.
Cual nubes en el viento,
por un mar de placer.
Me lleno de tu voz,
y su ritmo sonoro,
que me lleva muy alto…
donde solo hay amor,
y pensamiento…¡¡

De ti, voces que sueño...

De tí voces que sueño,
besos de terciopelo...
Anduve por tu piel,
casi tocando el cielo.
De ti, sueño y escribo,
versos de caramelo.
Anduve por tus ojos,
y remontando el vuelo,
me llevaron tus manos,
por el mar del deseo...¡¡¡